The Innocents era una de los platos fuertes de esta edición, un film escrito y dirigido por Eskil Vogt, el mismo que escribió el guion de uno de mis films favoritos de hace unos años, Thelma, y más vale citar esta película porque The Innocents guarda no pocas cosas en común, como el tema de los poderes y ese ritmo pausado característico de los films nórdicos, que a más de uno le puede parecer lento pero que personalmente encuentro fascinante.
Vogt nos lleva hasta un verano en el que la familia de Ida, una niña de 9 años, se muda a un barrio de los suburbios de Oslo. Allí, junto a su hermana mayor con problemas de autismo, entabla amistad con un chico y con otra niña, y juntos empiezan a descubrir que tienen poderes y a explorarlos.
The Innocents es una mirada al tema del descubrimiento de poderes, que tantas películas ha dado en los últimos tiempos, pero desde el punto de vista de unos niños, mostrándonos tanto la parte más inocente como la más cruda y dura de unos personajes que además acarrean sus propios traumas y su propia moral, algo que influirá en como usarán esas habilidades.
Vogt huye de grandes efectismos a la hora de mostrar esos poderes, optando por el tono más sutil, como en ese impactante final que resulta épico y a la vez discreto. Y todo es gracias también a unas actuaciones de los niños realmente sorprendentes y muy creibles. The Innocents venia aclamado por la crítica en varios festivales y no dudo que va a ser uno de mis films favoritos del año.
