Quien nos iba a decir que el cómico Jay Baruchel se iba a pasar al terror en su segundo film como director, este Random Acts of Violence basado en el comic de Jimmy Palmiotti y Justin Gray, que nos ofrece un slasher al uso con no poca cantidad de violencia y de gore.
Nos centramos en Todd, que se embarca en un viaje por carretera junto a su esposa, su asistente y su socio (papel que Baruchel se reserva), desde Toronto a Nueva York para ir a la Comic Con con su exitoso comic Slasherman, el cual está a punto de finalizar. El comic sigue a un asesino en serie al que le gusta hacer representaciones artísticas con sus victimas y está basado en un asesino real. Todo se complica cuando se empiezan a suceder los asesinatos y estos son iguales a los que Todd ha representado en su comic.
Aparte de realizar un macabro film donde los asesinatos son realmente sangrientos y crueles, Baruchel va un poco más allá y abre el debate sobre si las obras de ficción pueden realmente llegar a influenciar o incluso inspirar a generar actos de violencia o asesinatos, si estas son un peligro y no deberían realizarse. Y aunque no acaba de profundizar demasiado en esta reflexión, supone un interesante extra para un film de estas características.
Jesse Williams, conocido por ser uno de los protagonistas de Anatomia de Grey, encabeza el reparto en donde las actuaciones cumplen pero sin que llegue a ser nada destacable. Baruchel realiza una buena labor de dirección, en la que con pocos medios sabe sacar partido visualmente a base de colores fuertes en momentos puntuales, y sobre todo en la intensidad y la violencia cuando es necesario, que es lo menos que se le puede pedir a estas alturas a un slasher.
Así que Random Acts of Violence, sin llegar a ser ninguna maravilla, tiene elementos de sobras para ser un film que el fan del terror puede llegar a disfrutar sin problemas, y además no llega a la hora y media de duración, con lo que va directo al grano sin alargarse, y eso también se agradece. No tengo ningún problema en que Baruchel siga en esta linea, abrazando el género, seguro que puede llegar a ofrecernos cosas de lo más dignas.
