Netflix nos trae His House, un film de terror en el una pareja de refugiados de la guerra de Sudán del Sur, se le asigna una casa en las afueras de Londres en la que intentarán empezar una nueva vida. Pero los pecados del pasado y la culpa se empezarán a manifestar en forma de terroríficas visiones que no les dejarán seguir adelante.
Nos encontramos un film de terror con un claro componente dramático y de crítica social muy bien construido y que depara buenas sorpresas en su tramo final. Sope Dirisu y Wunmi Mosaku interpretan a una pareja que se enfrentan a una nueva situación de maneras muy diferente con buenas interpretaciones. Bol intenta por todos los medios olvidar de donde vienen y adaptarse saliendo de casa, pero no tardará en tener visiones y a destrozar la casa en busca de una explicación. En cambio ella, Rial, se aferra al pasado, a la hija que perdieron en el viaje y por la que aún arrastra un fuerte sentimiento de culpabilidad.
Bol y Rial se acabarán enfrentando por sus distintas maneras de encarar el problema, y por mucho que Bol lo niegue, sabe que las visiones no pararán hasta que solucionen sus problemas con el pasado. Ambos deberán hacer frente al peligro de perder la casa que les han dado y a la amenaza de ser enviados de vuelta a lugar de donde vinieron.
Con unas excelentes escenas fantasmagóricas en la casa, His House se convierte en una gran película de casa maldita que sirve como vehículo para ahondar en el drama de nuestros protagonistas, dando voz al tema de los inmigrantes que en los últimos años ha puesto a Europa en el punto de mira, revelándonos la triste realidad que se esconde tras unas personas que han hecho todo lo posible por sobrevivir y llegar hasta aquí, y lo complicado que llega a ser adaptarse a una nueva vida cuando el racismo y la intolerancia se esconde en cada esquina.
